Westringia fruticosa es un arbusto perenne originario de Australia, muy usado en paisajismo por su resistencia al viento, la sequía y los suelos costeros. Alcanza entre 1 y 1.5 metros de alto, con un diámetro de 1.5 a 2.5 metros, lo que lo convierte en un excelente candidato para setos bajos, cierres vegetales o macizos estructurales.
Su follaje es compacto, grisáceo, y sus pequeñas flores blancas a violetas aparecen desde primavera hasta verano, atrayendo polinizadores. Requiere muy poco riego, tolera bien el sol pleno o semisombra, y no necesita podas frecuentes.
Westringia es ideal para jardines costeros, mediterráneos, secos o de bajo mantenimiento, siendo una de las especies más versátiles en diseño sustentable.
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