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Como multiplicar plantas en agua

El Secreto Mejor Guardado de la Abuela
​ 20 de abril de 2026 por
Como multiplicar plantas en agua
Sofía Perez

Multiplica tus Plantas con Esquejes de Agua (¡Sin Fallar!)

¿Te ha pasado que ves una planta bonita en casa de un amigo y piensas: "¡Uff, cómo me gustaría tener una así!"? ¿O quizás quieres que tu jardín se llene de verde sin tener que gastar mucho en plantas nuevas? La verdad es que la solución a todo eso, y a un montón de cosas más, está en un truco que es muy antiguo, pero que sigue siendo muy efectivo: multiplicar tus plantas usando solo agua. Es el secreto que nuestras abuelas se sabían de memoria, una técnica que te conecta con la sabiduría de la naturaleza y que, te juro, cualquiera puede hacer.

Aquí en Raíz Local, creemos que la jardinería tiene que ser fácil, que te dé alegría y, sobre todo, que sea una buena conversa con la tierra. Todo lo que te contamos aquí no es solo por experiencia, sino que está respaldado por lo que hemos aprendido de expertos como la Royal Horticultural Society (RHS) y de nuestra propia práctica en el vivero, donde registramos el comportamiento de las plantas en distintas condiciones. Por eso, hoy te vamos a contar este truco que no falla para que tengas más plantas de las que te imaginas, sin rollos, sin gastar de más y con la tremenda satisfacción de ver cómo la vida brota de la nada. Prepárate para volverte un experto en esto de propagar, ¡porque una vez que lo pruebes, no vas a querer parar!


¿Por qué en agua? La forma más fácil de empezar

Quizás has escuchado que para multiplicar plantas necesitas tierra especial, hormonas y un montón de cosas raras. Y sí, hay métodos más complejos, pero para empezar, el agua es tu mejor amigo. ¿Por qué? Porque es simple, limpio y te permite ver todo el proceso. Es como tener un laboratorio en tu cocina, pero sin batas ni tubos de ensayo.

Además, es una forma súper económica de tener más plantas. Imagínate: de una sola ramita, puedes sacar varias plantas nuevas. Es como magia, pero es pura ciencia de la naturaleza. Y lo mejor de todo, es que te conecta con el ciclo de la vida de una forma muy directa. Ver cómo de un simple tallo empiezan a salir raíces en un vaso de agua, ¡es una satisfacción que no tiene precio!


Lo que vamos a necesitar: Pura cosa de la casa

Ya, ahora que estamos en la misma sintonía, vamos a lo que nos convoca: ¿qué necesitamos para esta aventura? Y ojo, que no te asuste la palabra "necesitar", porque la verdad es que con cosas que tienes en casa o que encuentras en la ferretería de la esquina, estamos listos. Nada de andar comprando cosas caras, ¡aquí somos de Raíz Local y nos las arreglamos con lo que hay!

•La ramita: Esta es la estrella de la película. Busca una rama que se vea sana, con ganas de vivir, de una planta que te guste. Ojalá que no sea ni muy tierna (esas que se doblan fácil) ni muy leñosa (esas que parecen palo seco). Piensa en el grosor de un lápiz, más o menos, y que tenga unos 10 a 15 centímetros de largo. Si tiene un par de hojitas en la punta, ¡genial!

•Un vaso o recipiente transparente: Aquí no hay ciencia. Un vaso de vidrio, un frasco de mermelada vacío, una botella plástica cortada... lo que tengas a mano y que sea transparente para que puedas ver cómo van saliendo esas raíces. ¡Así es más interesante!

•Agua: Pura y simple agua. La de la llave sirve, pero si la dejas reposar un día para que se le vaya el cloro, mucho mejor. Es como darle un agüita más fresquita a tu futuro plantín.

•Tijeras o cuchillo afilado: Esto es importante para hacer un corte limpio. Nada de andar desgarrando la rama con los dedos, que la idea es ayudarla, no torturarla. Si son tijeras de podar, mejor, si no, un cuchillo bien afilado y limpio te salva.


El Paso a Paso: ¡Manos a la obra, sin tanto atado!

Ya, tenemos todo listo. Ahora viene la parte entretenida. No te compliques, que esto es más fácil que pelar una papa. Solo sigue estos pasos, con calma y con la buena actitud que le pones a todo lo que haces:

1. El corte "maestro": ¡No es cirugía, pero casi!

Este es el momento clave. Elige esa ramita que te tincó, la que se ve más sana y con ganas de echar raíces. Lo ideal es hacer esto a fines de primavera o principios de verano, cuando las plantas están más activas y con toda la energía.

Con tus tijeras o cuchillo bien afilado y, muy importante, ¡limpio! (así evitamos que se le pegue alguna enfermedad a tu plantita), haz un corte limpio y en diagonal. ¿Dónde? Justo debajo de un "nudo". El nudo es esa parte de la rama de donde salen las hojas o donde ves como una pequeña protuberancia. Ahí es donde la planta tiene más ganas de sacar raíces, ¡es su motor!

Tu esqueje debería quedar de unos 10 a 15 centímetros. Una vez que lo tengas cortado, sácale las hojas de la parte de abajo, dejando solo unas poquitas arriba. ¿Por qué? Para que la planta no se deshidrate tanto mientras se concentra en sacar sus nuevas patitas (raíces, po).

El dato de la abuela: Algunos dicen que si le raspas un poquito la corteza a la base del esqueje, con cuidado de no pasarte, ayuda a que las raíces salgan más rápido. ¡Pura sabiduría popular que funciona!

2. A la agüita, con paciencia:

Ya con tu ramita lista, es hora de darle su primer hogar. Llena el vaso o recipiente transparente con agua. No hasta el tope, deja un espacio para que el esqueje no se ahogue. Ahora, con cuidado, mete la ramita en el agua, asegurándote de que los nudos de donde sacaste las hojas queden sumergidos. Esos son los puntos clave donde van a brotar las raíces.

Pon tu vaso en un lugar donde reciba luz, pero no sol directo. Una ventana luminosa, pero sin que le llegue el sol de lleno, es ideal. Y aquí viene la parte más importante: la paciencia. No te desesperes si no ves raíces al tiro. Algunas plantas son más rápidas que otras. Lo importante es cambiar el agua cada 2 o 3 días para que no se ponga fea y no le salgan hongos. Es como darle agua fresca a tu plantita para que se sienta cómoda y con ganas de crecer.

3. La paciencia del jardinero: ¡A esperar las raíces!

Aquí es donde se pone a prueba tu paciencia, pero te prometo que la espera vale la pena. No esperes ver raíces de un día para otro, ¡la naturaleza tiene sus tiempos! Algunas plantas son más rápidas, otras se toman su buen rato. Lo importante es que no te desesperes y sigas cambiando el agua cada dos o tres días para que esté siempre fresquita y limpia. Así evitamos que se pongan hongos o que el agua se ponga turbia.

¿Cómo saber si va bien la cosa? Una buena señal es cuando empiezas a ver unos pelitos blancos saliendo de la base del esqueje. ¡Esas son las raíces! Al principio serán chiquititas, pero con los días irán creciendo y haciéndose más fuertes. Cuando veas que las raíces tienen unos 3 a 5 centímetros de largo, ya está lista para el siguiente paso.

4. ¡A la tierra, campeón! El trasplante final

Una vez que tu esqueje tenga raíces firmes, es hora de darle un hogar más permanente. Prepara una maceta con un buen sustrato, que drene bien (recuerda, al olivo no le gusta tener los pies mojados). Haz un hoyito en el centro y con mucho cuidado, para no dañar las raíces, planta tu esqueje. Entiérralo hasta donde empezaban las raíces, sin tapar el tallo verde.

Riega suavemente después de trasplantar y pon la maceta en un lugar con luz, pero sin sol directo por unos días, para que se acostumbre a su nuevo hogar. Después de una semana o dos, ya puedes moverla a su lugar definitivo, donde reciba la luz que necesita. ¡Y listo! De una ramita, tienes una planta nueva, hecha por ti, con tus propias manos. ¿No es genial?


Conclusión: De la ramita al jardín

Ver cómo una simple ramita se convierte en una planta llena de vida es una de esas satisfacciones que te llenan el alma. Es conectar con la tierra, con los ciclos de la naturaleza y con esa sabiduría que nos dejaron nuestros viejos. Cada planta que multiplicas es una historia que empieza, un pedacito de verde que sumas a tu vida y a la de tu entorno.

En Raíz Local, queremos que te atrevas a experimentar, a ensuciarte las manos y a disfrutar de la jardinería sin rollos. Este método del esqueje en agua es solo el principio. ¿Tienes algún truco que te haya funcionado? ¿Alguna duda que te ronde la cabeza? Déjanos un comentario, y entre todos, seguiremos cultivando este saber popular. Porque, como bien decimos aquí: "La naturaleza sabe más que nosotros, solo hay que escucharla".

En los próximos artículos de Raíz Local, vamos a seguir desentrañando los misterios del jardín. Hablaremos de cómo hacer tus propias hormonas de enraizamiento caseras (¡con lentejas y aloe vera!), cómo cuidar tus olivos jóvenes para que den aceitunas como campeones, y muchos otros secretos para que tu jardín sea la envidia del barrio. ¡No te los pierdas!

en El Blog de Raíz Local


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